Siguiendo la Panamericana sur, el turista podrá conocer los impresionantes paisajes que conducen a las provincias de: Cañar, Azuay y Loja; llenas de encanto, historia y artesanías que merecen ser visitadas.
La Provincia de Cañar, fue el núcleo principal de la Nación Cañari. La ciudad de Azogues posee una hermosa arquitectura que se ha conservado hasta nuestros días, sus calles y plazas. En la Plaza Central se encuentra la Catedral de la ciudad con una imponente y llamativa arquitectura, en especial su fachada de piedra andesita amarilla. También se destacan la Iglesia de San Francisco, construida sobre un cerro, es el Santuario Mariano más grande del Ecuador, en el interior se venera a la "Virgen de la Nube".
Los días sábados se realiza la Feria Ganadera con intensa actividad comercial. El turista podrá adquirir aquí los famosos sombreros de paja toquilla, cerámica de diversas clases y diferentes tipos de tejidos realizados por los campesinos de la zona.
El atractivo más importante de la provincia son las Ruinas de Ingapirca, vestigios incásicos construidos sobre un asentamiento de la cultura Cañari, conocidas como "Castillo de Ingapirca", que comprende una elipse, aposentos, patios, bodegas y baños. Se cree que Ingapirca no fue solo una fortaleza sino también un centro administrativo y religioso, junto a estas se encuentra un museo de sitio, el que alberga una maqueta de las ruinas, piezas arqueológicas y etnográficas, cerámicas, joyas y restos textiles.
En la ciudad de Biblián, se encuentra el famoso Santuario de la Gruta del Rocío, construida en lo alto de la Roca del Zhalao; el Tambo, con sus ruinas arqueológicas de Coyoctor; el Cerro de Cojitambo, y las lagunas de: Culebrillas, las aguas termomedicinales de Guapán , Opar Chaquimallama y Yanayacu con diferentes temperaturas.
La Provincia del Azuay, maravillará con sus paisajes, su gente, sus comidas, artesanías y sus centros turísticos que atraen a visitantes nacionales y extranjeros. Por todas estas razones se la ha denominado "El Tesoro Mejor Guardado del Ecuador".
Cuenca, la capital de la provincia y conocida como la "Atenas del Ecuador", es un reflejo de una ciudad típica de la época colonial, con calles adoquinadas, balcones de hierro forjado, floridas plazas y patios. En su centro histórico sobresale el Parque Calderón; las 2 catedrales, la nueva tiene una arquitectura románica que conjugan todos los estilos, y la antigua con obras de arte colonial se encuentra restaurada; los Monasterios de El Carmen y las Conceptas; el Palacio Municipal con su fachada de mármol; los Museos: Claustro de las Conceptas de Arte Moderno, Remigio Crespo Toral, Banco Central, Casa de la Cultura y el de Artes Populares. Un verdadero deleite por su colorido será observar el barranco del Tomebamba.
Cuenca tiene una excelente producción artesanal, se realizan artículos en: paja toquilla (sombreros), cerámica, lana (tejidos), oro y plata (joyería), y mimbre (cestería).
En sus alrededores se encuentran las poblaciones de Chordelég, conocida por el trabajo de orfebrería oro y plata; el Bosque de Mazán; el Parque Recreacional El Cajas, con varias lagunas se puede disfrutar de la pesca; y las Ruinas de Chopsi que contiene interesantes inscripciones rupestres.
La Provincia de Loja, "Centinela del Sur" por sus bellezas singulares y sus tradiciones culturales es uno de los principales atractivos turísticos del país, con innumerables valles y pequeñas elevaciones.
Loja como todas las ciudades del Ecuador cuenta con su Catedral, ornamentada con interesantes esculturas; Iglesias de San Francisco, San Agustín, Santo Domingo, San Sebastián y Fátima que tienen obras de arte religioso; el Teatro Bernardo Valdivieso (muy parecido al Teatro Sucre de Quito); la Colina de la Virgen de Loja en el que se puede admirar toda la ciudad.
Otros atractivos tenemos el Valle de Vilcabamba, famoso a nivel mundial por la longevidad de sus habitantes; la etnia de los Saraguros, quienes conservan su vestimenta tradicional; el Parque Nacional Podocarpus; la Basílica de la Virgen del Cisne; la ciudad de Catacocha construida al borde del abismo del Peñón del Shiriculapo con su mirador natural; y el Bosque Petrificado de Puyango, que representa un Patrimonio Peleontológico único en Latinoamérica.