Son tantos los encantos del Norte italiano, repleto de pueblecitos pintorescos y paisajes espectaculares, que nos quedaremos sólo con algunos de los lugares más reseñables.
Turín es la capital de la región del Piamonte, y está situada a orillas del Po. Sus residencias reales, conjunto de extraordinario valor histórico-artístico, han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad. Destacan la residencia de la Corte, el Palacio Real, erigido en el siglo XVII, la antigua morada de las señoras Reales, el palacio Madama, el castillo de Rivoli -que alberga el museo de Arte Contemporáneo-, y el castillo de La Mandria, residencia durante largos períodos de Vittorio Enmanuele.
El símbolo de la ciudad es la Mole Antonelliana, erigida para ser un templo israelita y actual sede del museo del Cine. Otras visitas de gran interés son el palacio Carignano, que guarda el museo del Risorgimento italiano, y la galería Sabauda, con una colección de obras de artistas piamonteses y lienzos flamencos y holandeses. Recientemente se ha abierto al público el museo de Arte Moderno y Contemporáneo, uno de los más importantes de la ciudad.
El edificio religioso que despierta más devoción en la ciudad es, sin duda, la Catedral dedicada a San Giovanni, y que alberga la capilla de Guarino Guarini, lugar donde se conserva la Sábana Santa.
En el corazón de la vieja Turín todavía podemos hallar vestigios de la época romana, como las torres Palatinas, con los restos del Teatro Romano, y la puerta Pretoria, englobada en la arquitectura del palacio Madama. El único edificio gótico de la ciudad es la iglesia de San Domenico, del siglo XIV. Del estilo románico destaca el campanario del santuario de la Consolata.
Milán es una ciudad industrial y en gran auge económico, pero es también una urbe histórica con una intensa vida cultural. Su imponente catedral gótica, el Duomo, situada en la plaza homónima, es la mayor joya de la ciudad. Construida en mármol blanco rosado de Candoglia tiene más de 2.000 estatuas y 135 pináculos y está coronada por la célebre estatua dorada de la "Madonnina". En la plazoleta rectangular situada en el costado sur de la catedral está el palacio Real de estilo neoclásico. En su museo, ubicado en las salas de la planta baja, hallamos una síntesis de sus 6 siglos de historia. En el siglo XIV se incorpora al palacio la iglesia de San Gottardo in Corte, transformada y adaptada al gusto neoclásico.
Enlazando las plazas del Duomo y de la Scala se encuentra una espectacular construcción abovedada: la concurrida galería Vittorio Enmanuele, repleta de lujosos cafés y elegantes tiendas y librerías. Al atravesarla llegamos hasta el célebre teatro lírico de la Scala, de estilo neoclásico y presidido por el monumento a Leonardo da Vinci. Pese a su simplicidad exterior, aquí se representan las mejores obras del bel canto. Desde allí podemos poner rumbo al palacio de Brera, en la calle del mismo nombre. Este monumental edificio aloja la academia de Bellas Artes, la biblioteca Nacional y el observatorio Astronómico.
El castillo Sforzesco es el mayor monumento civil del período renacentista. Esta fortaleza defensiva custodia varios museos y una completa pinacoteca. Otros lugares de interés en la ciudad son la iglesia de Santa María delle Grazie, donde se conserva "La Última Cena" de Leonardo Da Vinci, la pinacoteca Ambrosiana, con los "Codices" de Leonardo y pinturas de la escuela lombarda, véneta y flamenca, y la basílica de San Ambrosio, uno de los edificios medievales más importantes de Lombardía. Milán puede tomarse como base para conocer otras interesantes localidades de los alrededores como Bérgamo y Monza.
El valle d´Aosta, situado en el extremo noroeste de la península italiana, era en otros tiempos la tradicional vía de pasaje entre Saboya y Lombardía. Este extenso valle rodeado por enormes montañas, Mont-Blanc, Cervino y Monte Rosa, estuvo parcialmente incomunicado del resto de Italia hasta el año 1965, fecha en la que se abrió el túnel del Mont-Blanc. Conserva un importante Patrimonio Monumental, con varios museos romanos, una docena de castillos feudales, iglesias románicas, pinturas góticas y del renacimiento y una interesante necrópolis neolítica. Su capital, la ciudad de Aosta, cuenta con una catedral renacentista y un gran número de monumentos romanos.
Otros lugares interesantes del norte italiano son Brescia, con su Loggia renacentista, su catedral y su excelente pinacoteca, y Verona, la ciudad de Romeo y Julieta con interesantes edificios como el circo romano, la iglesia de San Zeno y la fortaleza de Castelvecchio. En Vicenza, es recomendable visitar el conjunto de palacios renacentistas que bordean el corso Palladio; en Padua, la capilla de los Scrovegni decorada con frescos de Giotto, y el célebre lago de Como. En la región de Emilia-Romagna, que se extiende desde los límites de Liguria hasta el mar Adriático, no se debe pasar por alto una visita a su capital, Bolonia. Tiene un interesante centro histórico con el palacio Comunale, del siglo XIV, y el conjunto histórico de San Dominico, con tres iglesias y un convento construidos entre los siglos VIII y XII.
Sicilia y Cerdeña
Entre los mares Mediterráneo, Jónico y Tirreno asoma Sicilia, una isla invadida a lo largo de los siglos por griegos, romanos, normandos, cartagineses, árabes y españoles. La capital, Palermo, es una ciudad llena de contrastes. Su herencia monumental tiene más de 50 palacios y 80 iglesias de diferentes estilos. Sin embargo, al adentrarnos en algunos de sus barrios nos encontramos con edificaciones y plazas carcomidas que necesitan una urgente restauración. Palermo está dividida por el cruce de las calles Maqueda y Vittorio Enmanuele en cuatro partes que pueden tomarse como punto de referencia a la hora de recorrerla. Por todas partes prolifera el estilo barroco, recuerdo del pasado esplendor borbónico de la ciudad que tiene su máxima representación en la iglesia de Gesú, la de San Domenico y las fuentes de Quattro Canti.
Algunas partes de la catedral y el palacio de los Normandos, en cuyo interior encontramos la capilla Palatina y la sala Ruggero, nos recuerdan la invasión normanda de la isla. Las cúpulas rojas de la iglesia de San Giovanni Degli Eremini le confieren un aspecto oriental, mientras que las de San Cataldo y la Martorana son normandas con influencia árabe. Entre los múltiples museos de la ciudad destaca la Gallería Nazionale de Sicilia, en el palacio Abatellis, donde se exhiben pinturas y esculturas góticas y renacentistas.
Otros lugares interesantes de Sicilia son Agrigento, con sus imponentes ruinas griegas al borde del mar, y Messina, primer puerto de Sicilia, con las iglesias della Annunziata dei Catalani y Santa Caterina Valverde, sin olvidarnos de Siracusa, con las ruinas de la antigua Neapolis, y Catania, donde podemos ver un teatro romano y un Duomo. Desde la localidad de Taormina se puede realizar una excursión al mítico volcán Etna, uno de los espacios naturales más impresionantes de la isla.
En Cerdeña nos encontramos con una población que sigue apegada a sus costumbres más tradicionales. Por todas partes vemos unas extrañas fortalezas de piedra, los Nuraghi, que construyeron en la Edad de Bronce gentes probablemente llegadas de las Islas Baleares. La influencia catalana en la isla se respira por doquier, no sólo en la arquitectura sino también en aspectos como el lenguaje y las costumbres. La capital, Cagliari, cuenta con una interesante catedral, en cuyo interior se guardan los restos de Martin II de Aragón. Otras poblaciones importantes son Alghero, con una catedral gótico-catalana y un barrio medieval, Bossa, donde podemos ver el castillo genovés de Seravalle, y Sassari, segunda ciudad de la isla con un interesante Duomo de estilo colonial español. En el ángulo noreste de la isla aparece la costa Esmeralda, con sus lujosos complejos turísticos.